030- Oremos a favor de la misión

Mateo 9:35-38

Más de dos mil años atrás, leemos en Mateo 9:35 que “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.” 

Observemos la acción itinerante de Jesucristo: Él recorría todas las ciudades y aldeas. A través de Su iglesia, Él sigue recorriendo las naciones hasta el día de hoy. Si, como dice el texto, la Iglesia es Su cuerpo y Él es la cabeza de la Iglesia, entonces podemos confiar en que el Señor, a través de Su Espíritu Santo en nosotros, y por medio de la proclamación de la Palabra, está presente, nutriendo a Su iglesia y ofreciendo vida a los hombres que creen en Su Nombre. El texto es claro: en Su labor itinerante, Jesús ministró proclamando “el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.” Jesús ministró de manera itinerante, proclamó y sanó al pueblo. La labor misionera de la Iglesia tiene que llegar hasta los rincones más alejados de la tierra, proclamando y orando por las necesidades de los hombres.   

Mateo 9:36-38 añade: “Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos». Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha”.

Jesús demostró que la acción misericordiosa de la obra misionera surge de Su compasión por una humanidad angustiada y abatida. La acción misionera que el Señor ha encomendado a la Iglesia está fundamentada en Su compasión al ver a un mundo que anda como ovejas sin pastor. Las ovejas, al igual que los hombres, se dispersan fácilmente, exponiéndose a ser destrozadas por el diablo, por el mundo y por sus propias naturalezas carnales. Al tener compasión de ellas, el Señor les expresó a Sus discípulos una metáfora y les dijo: “La cosecha es mucha, pero los obreros son pocos. Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha”. La Iglesia, al igual que su Señor, con un corazón compasivo, actuará a nivel mundial para orar a favor de promover, reclutar, capacitar y enviar obreros a trabajar para levantar la cosecha. La plantación de iglesia es, fundamentalmente, un trabajo que la iglesia nunca debe dejar de realizar. En Ezequiel 34, el Señor está llamando a hombres a pastorear conforme al corazón de Dios a fin de que vayan a fortalecer a las ovejas más débiles, a curar a las enfermas, a vendar las heridas, a hacer volver las descarriadas, a buscar las perdidas y a amarlas. Éste fue el último llamado que el Señor también hizo a Pedro, cuando le preguntó tres veces si lo amaba.  

Preguntas de Reflexión:

1- Al examinarte a ti mismo, ¿crees que la obra misionera mundial sigue siendo pertinente? ¿De qué manera estás involucrado en la Gran Comisión de Mateo 28:18-20?

2- La compasión movió al Señor a actuar a favor de las ovejas, pues las vio angustiadas y abatidas, sin quien las pastoreara. Cuando examinas tu corazón, ¿ves el corazón pastoral del Señor operando en ti? ¿Qué haces a favor de las ovejas dispersas? 

3- Jesús definió que la cosecha es abundante y que los obreros son pocos. ¿Cómo ve tu corazón esta declaración? ¿A qué te mueve? ¿Consideras acciones como orar por la obra misionera, ser un dador alegre a favor de las misiones, hacer un viaje exploratorio con un equipo de misiones de tu iglesia local, capacitarte para venir a ser un ministro bivocacional o un misionero?   

Volunteer giving a bag of groceries to a woman holding a child at a church event

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