Mateo 9:9-13 nos presenta el santo llamamiento del apóstol Mateo y la justificación que Jesús hizo de Su santa decisión de salvarlo y de llamarlo para que ocupara uno de los más altos privilegios de la iglesia de todos los tiempos.
El mismo escritor Mateo comienza su narración, hablando de su llamamiento al apostolado en tercera persona. El texto dice: “Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: «¡Ven tras Mí!». Y levantándose, lo siguió.” Capernaum, o Cafarnaúm, era uno de los puntos estratégicos de recaudación de impuestos que el Imperio romano tenía en la tierra de Israel. Mateo tenía su lugar de recolección en aquella ciudad comercial. Mateo, al igual que otros recolectores de impuestos, era uno de los famosos publicanos, que el pueblo de Israel odiaba y tildaba de pecadores y traidores.
En esta narrativa, vemos a Jesús ir a buscar lo que se había perdido en el propio lugar de trabajo. Allí había una ovejita perdida, una oveja descarriada, a la cual era necesario devolver al redil, lavarla y usarla para la gloria de Dios. Jesús lo llamó con amor, pero de manera autoritaria; con un claro tono imperativo, le dijo: “Sígueme”. Ayúdanos, Señor, a tener la confianza para buscar las ovejas perdidas en todo lugar y en todo tiempo.
Mateo, hablando de sí mismo, escribió: “Y levantándose, lo siguió.” Si tú has pecado contra Dios y oyes Su dulce pero autoritaria voz que te invita a seguirle, no dudes, levántate y síguelo. El texto continúa diciendo, en los versos 10 y 11: “Y estando Él sentado a la mesa en la casa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y Sus discípulos. Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a Sus discípulos: «¿Por qué come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?”
La influencia de Mateo, obviamente, era significativa; estos textos nos hablan de que muchos venían a comer a su casa. Incluso los fariseos aprovecharon aquella reunión de celebración por el milagro de salvación que Mateo estaba experimentando. Allí estaban Jesús y Sus discípulos; allí estaba Mateo, a quien el Señor usó para escribir este evangelio que lleva su nombre. Sí, Mateo abandonó la oficina de su antigua profesión, con todo lo que ello implicaba, para seguir a Jesús. Esta acción, obvia y llena de arrepentimiento, afirma el milagro en su vida. Mateo estaba abandonando a sus ídolos de riquezas, de influencia y de respetabilidad mundana para seguir la vida de santidad en pos de Jesucristo. Él se había ganado el derecho a ser recaudador ofreciendo dinero en las subastas romanas. El dinero era su mayor ambición en la vida.
El texto dice: “Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a Sus discípulos: «¿Por qué come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?»” No agradecieron a Jesucristo por la salvación de aquel esclavo de la raíz de todos los males; más bien, lo juzgaron por estar allí en medio de pecadores. Pero el texto continúa diciendo: “Al oír Jesús esto, dijo: «Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos»”. Pero vayan y aprendan lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificio», porque «no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».
Jesús respondió por Él mismo, diciendo que ahora Mateo había sido sanado y librado de la maldición de la ley, que claramente dice: “No robarás”. Mateo estaba enfermo; había pecado contra Dios, pero Jesús vino para perdonar sus pecados, sanarle y librarlo de toda esclavitud infernal. Y luego, citando Oseas 6:6, les dijo: “Vayan y aprendan lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificio’.” Dios mismo descendió del cielo para rescatar a aquella oveja perdida. Mateo significa: regalo de Dios. Jesús vino a rescatar a uno al que consideraba un regalo de Dios. Gracias a Dios por ese regalo de Dios por quien nos vino el evangelio de Mateo.
Preguntas de Reflexión:
1- Al examinarte a ti mismo, ¿reconoces que eres un pecador y que estás usando mal tu vida?
2- ¿Qué piensas sobre este milagro de salvación?
3- ¿Eres capaz de oír Su dulce pero autoritario mandamiento: «Sígueme»?
4- ¿Cuál es tu respuesta?

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