Serie de enseñanzas dentro del Sermón de la montaña (Mateo 5-7)
Mateo 7:21-23
«No todo el que me dice: “Señor, Señor ”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos».
Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre y en Tu nombre echamos fuera demonios y en Tu nombre hicimos muchos milagros?”
Entonces les declararé: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”.
Veamos tres pensamientos claramente planteados en este texto bíblico:
1- El mismo Señor Jesucristo dijo a su generación que no todos los que confiesan Su señorío entrarán en el reino de los cielos. Esta es una declaración que derrumba las teologías que creen en la salvación universal. La salvación universal es un engaño de los hombres religiosos que no les importa el futuro eterno de la humanidad. Les interesa únicamente su vientre. Son materialistas; tienen fines materialistas al hacer religión. Pero Jesús con firmeza declaró que los que entrarán en el reino de los cielos son aquellas personas que hacen la voluntad de Su Padre Celestial.
¿Cómo conocer cuál es la voluntad del Padre Celestial? El apóstol Juan, al citar las palabras de Jesucristo, ofrece la mejor respuesta a esta pregunta fundamental. En Juan 14, leemos varios versículos que nos ilustran la respuesta que buscamos. En el verso uno dijo: “No se turbe su corazón ; crean en Dios, crean también en Mí.” Luego, en el verso seis, leemos: “nadie viene al Padre sino por Mí.” Y añadió en el verso siete: “Si ustedes me hubieran conocido, también hubieran conocido a Mi Padre; desde ahora lo conocen y lo han visto”. El versículo diez es todavía más claro: “Las palabras que Yo les digo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en Mí es el que hace las obras.” Finalmente en el verso 21, el Señor dijo: “El que tiene Mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por Mi Padre; y Yo lo amaré y me manifestaré a él”.
Concluyamos respondiéndonos que la mejor manera de saber si estamos haciendo la voluntad del Padre es cuando sabemos que estamos cumpliendo la voluntad de su Hijo, Jesucristo. Hacer la voluntad del Padre es hacer la voluntad de Jesucristo que encontramos en todas las Escrituras, principalmente en el Nuevo Testamento.
2- El mismo Señor Jesucristo advierte que el día vendrá en que pedirá cuentas de la fe a cada ser humano. Ese día se sabrá quiénes verdaderamente hicieron la voluntad de Dios. Muchos buscarán excusarse, como lo dice el texto, de haber vivido en una dimensión de la vida sobrenatural, haciendo milagros y prodigios, resucitando a los muertos y declarando por aquí y por allá toda clase de maravillas. Pero es claro que eso no les servirá de nada, porque esas experiencias o emociones no son un pasaporte de acceso al cielo ni al reino eterno de Dios. Al cielo no se entra por obras, sino por hacer la voluntad de Dios a través de la fe en Jesucristo.
3- Finalmente, Mateo 7:23 declara que el mismo Señor Jesucristo dirá a estos pecadores: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”. Parecían ovejas, pero eran lobos feroces. Imaginen cuando entre ellos venga Judas Iscariote, el traidor que acompañó a Jesucristo casi hasta el final de Su ministerio público. Miles en aquel día oirán al Señor llamarlos: “¡Malvados, que quebrantáis las leyes de Dios, hacedores de iniquidad! Apreciables lectores, qué doloroso será aquel día para quienes obran iniquidad. Para aquellos que hacen iniquidad, que hacen maldad. ¡Infractores de la ley!
Preguntas de Reflexión:
1- Al examinarte a ti mismo, ¿consideras que eres un hacedor de la voluntad del Padre celestial?
2- ¿Te escondes en la fe de Cristo para ser salvo o te escudas en acciones religiosas que te han hecho creer que son pasaportes para entrar en el reino de Dios?
3- Particularmente, ¿cómo evaluar la declaración de Mateo 7:23 quién dirá en aquel día al mundo religioso: “Jamás los conocí; apártense de Mí, los que practican la iniquidad”.

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