Mateo 5-7
Serie de enseñanzas dentro del Sermón de la montaña Mateo 7:15-20
15 »Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. 20 Así que por sus frutos los conocerán.
Jesús ha protegido, protege y protegerá a Su Iglesia, ni las puertas del infierno prevalecerán contra ella. La Iglesia, como el cuerpo de Cristo, es una Iglesia victoriosa y triunfante. Pero la iglesia no puede ser ingenua. Ella tiene que estar alerta ante la realidad del mal y del malo. Ella tiene que orar como nos lo ha enseñado el Amado Jesucristo en Mateo 6:13 RVR1960: “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”.
El Señor de la Iglesia ha alertado a Su Iglesia de todos los tiempos mandándole: “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” La Iglesia tiene que ser alertada por sus pastores y maestros ante este peligro latente en todos los tiempos. Los falsos profetas y los falsos maestros siempre andarán como lobos rugientes buscando a quién devorar. Son perros insaciables que buscan dispersar el rebaño del Señor. Desde Arrio y los arrianos de los primeros siglos hasta los liberales del siglo 21, todos estos falsos profetas se introducen entre los rebaños del Señor, vestidos de ovejas. Pero en realidad, son lobos rapaces.
El Señor los descubre delante de los ojos de la iglesia para que sepan discernir al malo, como se dice en el versículo 16: “Por sus frutos los conocerán.” El malo no podrá mantenerse escondiendo sus malos frutos. Tarde o temprano se manifestará su verdadera naturaleza pecaminosa. Por ello, el Señor pregunta: “¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?” Y luego añade: “Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.”
El Señor finaliza Su instrucción señalando el fin de los malos al decir, en los versos 19 y 20: “Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conocerán.”
Preguntas de Reflexión:
1- Al examinarte a ti mismo, cuán frecuentemente oras: “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”.
2- ¿Por qué crees que es difícil, muchas veces, detectar al falso profeta?
3- ¿Qué característica enfatiza el Señor para detectar a estos lobos voraces?
4- ¿Cuál, entonces, tiene que ser nuestra responsabilidad con los falsos profetas y los falsos maestros?

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