De la serie del Sermón de la Montaña
Mateo 7:12 es un versículo que nos llama a reflexionar sobre cómo manejar nuestras relaciones interpersonales en nuestro hogar, con nuestra familia en general, en el seno de nuestras comunidades de fe, en nuestros centros de estudio, en nuestros trabajos, en nuestros vecindarios y en nuestro mundo.
Estas palabras, enseñadas por nuestro Señor Jesucristo, deberían despertar nuestra admiración por las relaciones interpersonales que Él tuvo con Su mundo de aquel entonces. Él fue un hombre de relaciones profundas. En Lucas 1:41 se nos narra que desde los doce años, Jesús ya buscaba establecer relaciones con los líderes religiosos de Su época. Debido a que, conforme a la Ley de Moisés, sus padres visitaban Jerusalén todos los años para participar de las fiestas, principalmente de la Pascua, el verso 42 dice: “subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta”. Mientras sus padres se ocupaban de sus intereses, Jesús se apartó y buscó relacionarse con los doctores de la Ley, así que después de tres días de buscarlo por aquí y por allá, finalmente lo encontraron, como dice el verso 46: “en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.” El verso 47 nos da un extra punto diciendo: “Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.” Jesús sabía quién era así que ante la pregunta de sus padres, Él con amor y respeto les respondió: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Y luego dos versos más que nos hablan de como cuido Sus relaciones aún desde temprana edad. El verso 51 dice: “Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.” Y el verso 52 añade: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.
Así que en Mateo 7:12, Jesús dice:
“»Por eso, todo cuanto quieran que los hombres les hagan,
Así también hagan ustedes con ellos,
Porque esta es la ley y los profetas”.
Observen esta regla de oro: vivamos de tal manera que busquemos relacionarnos con los hombres como deseamos que ellos se relacionen con nosotros. No esperemos que los hombres tengan la iniciativa de tener relaciones saludables con nosotros; demos el ejemplo: como estilo de vida, seamos nosotros quienes busquemos relacionarnos con ellos de las mejores y más saludables formas y maneras.
Jesús lo dice: “todo cuanto quieran que los hombres les hagan”. Ponga énfasis en la palabra ‘todo’, entonces: “así también hagan ustedes con ellos”. Observe que la iniciativa está en tus manos. Lo que quieras cosechar, eso siembra. Practica esta regla de oro en tu casa con tu cónyuge, tus hijos, tus padres, tus vecinos y amigos, y más allá. Siembra a tiempo y fuera de tiempo. Echa tu pan al agua y tendrás pan. Sé generoso con los demás; invierte en ellos. La madre de Moisés lo puso en las aguas, y de las aguas toda Israel fue llevada a una tierra prometida por aquel gran salvador. Susana Wesley tuvo varios hijos, pero los atendió con especial interés a cada uno. Juan Wesley se reunía con su madre los jueves para recibir un discipulado personalizado.
Jesús finalizó Su enseñanza diciendo: “Porque esta es la ley y los profetas”. La regla es de oro porque es la regla de Dios. Esta es regla de fe y conducta; esta regla es la bendita y suficiente Palabra de Dios. Ponle un toque de oro a tus relaciones personales y encontrarás recompensas inesperadas a lo largo y ancho de tu vida. En el último libro del Antiguo testamento, en su último capítulo, en su último versículo el profeta Malaquías escribió que un gran profeta vendría, y hablando de Juan el bautista dijo en el verso 6: “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.” Si las relaciones de oro comienzan en casa, y no esperando que los hijos tomen la iniciativa pero comenzando por los padres para que los hijos sigan el ejemplo.
Preguntas de Reflexión:
1- Al examinarte a ti mismo, ¿cómo están tus relaciones interpersonales con el mundo que te rodea?
2- ¿Cómo evaluar las relaciones interpersonales con las que Jesús enfrentó la vida en Su mundo mientras ejercía Su ministerio? ¿Viene algún eco a tu corazón?
3- ¿Qué es lo más impactante para tu vida de la regla de oro de Mateo 7:12? ¿Cómo aplicarás este texto a tu vida y a tus relaciones interpersonales?

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