015- ¿Cómo demuestras tu dependencia de Dios?

Serie de enseñanzas dentro del Sermón de la montaña

Mateo 7:7-11 

» Pidan, y se les dará ; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿O qué hombre hay entre ustedes que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, 10 o si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?

El Amado Jesucristo compartió tesoros con Su Iglesia que debemos valorar y disfrutar en esta larga jornada de vida piadosa.  En estos versículos deseo invitarlos a observar los siguientes verbos primarios: pidan, busquen y llamen. Y luego, los siguientes verbos complementarios: se les dará, se les hallará y se les abrirá. 

En este párrafo el Señor invita a Su Iglesia a orar. Orar es pedir, como definición primaria. En Mateo 6, el Señor Jesucristo enseñó a sus discípulos a orar. Él garantizó que la oración dirigida al Padre Celestial será recompensada en público. Y añadió: “Porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Sí, orar es pedir. Jesús lo ilustra diciendo que podemos pedir de la siguiente manera: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.”

Así que Él dice: “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá.” Observemos que la vida de oración también implica buscar de manera intencional. Buscar un lugar, un tiempo para un gran encuentro con el propósito de orar es uno  de los consejos que hemos oído una y otra vez. Otro aspecto de la oración que es respondida tiene que ver con la persistencia, con el llamar en forma incluso de intercesión hasta mirar la respuesta del Señor. 

Se cuenta que, cuando era muy niño, la casa de John Wesley se incendió mientras él estaba en el segundo piso y mientras la casa era consumida por las llamas, su padre, Samuel Wesley, impotente ante una muralla de fuego, sabía que su hijo estaba adentro, pero no podía entrar. Los vecinos tampoco podían entrar. Entonces, Susana Wesley oró con desesperación intercesora. Era su única posibilidad de que su hijo viviera. Y vivió. El niño apareció en la ventana del segundo piso y una escalera de hombres del vecindario se levantó para salvar a aquel carbón sacado del fuego. Wesley fue una vida que Dios usó para la proclamación y la salvación de miles de personas en todo el mundo. Google Gemini dice que John Wesley se refirió a sí mismo, durante el resto de su vida, como un “tizón arrebatado del incendio” (según Zacarías 3:2). Fue sacándolo de aquel edificio; el edificio se desplomó por completo. Susana Wesley vivió para instruir a sus hijos.

Por esa razón, en el verso 8, el Señor insistió en la importancia de la oración, diciendo: “Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Así que este tema termina con una ilustración de la bondad del padre celestial al responder la oración. Mateo 7:9-11 dice: “¿O qué hombre hay entre ustedes que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?

Preguntas de Reflexión:

1- Al examinarte a ti mismo, ¿cuánta dependencia tienes tú de Dios, como lo demuestra tu vida de oración?

2- ¿Cómo respondes cuando alguien te pide algo y demuestra su necesidad?

3- ¿Cuánta confianza tiene tu corazón en que Dios contestará tus peticiones?

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