014- Llamado a la prudencia

Mateo 5-7

Serie de enseñanzas dentro del Sermón de la montaña

Mateo 7:5

No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose los despedacen a ustedes.

Este solo versículo contiene un claro mandamiento en sí mismo que no nos deja duda sobre cómo interpretarlo. El texto nos presenta dos mandamientos claramente dictados por nuestro Amado Jesucristo. El primero es un rotundo no ante nuestras tendencias simplistas de dar las cosas santas a los perros. Y lo segundo es otro, no, no ante nuestra tendencia a echar nuestras perlas delante de los cerdos. 

Usted quizás se pregunte a qué perros se refiere o de qué cerdos nos está hablando. Observe que ambos animales no cambian su naturaleza jamás. El perro es perro y el cerdo es cerdo. Pero Jesús nos dice que ni a uno ni al otro tenemos que darles nuestras cosas santas ni nuestros tesoros como las perlas. Por supuesto que usted sabe la generación en la que vivimos y que, a través de la historia, ha habido personas excéntricas que han ido en contra del principio que nos habla este mandamiento.

Para que comprendamos mejor este mandamiento permítanme ilustrarlo con el quinto capítulo más corto del libro de Isaías, me refiero al capítulo 39 previamente a la exilio que sufriera judá en la tierra de los babilónicos nos dice: “En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías; porque supo que había estado enfermo, y que había convalecido.Y se regocijó con ellos Ezequías, y les mostró la casa de su tesoro, plata y oro, especias, ungüentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todos sus dominios, que Ezequías no les mostrase.Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías y le dijo: ¿Qué dicen estos hombres y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a mí, de Babilonia. Dijo entonces: «¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.

Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová.De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Y añadió: “A lo menos, haya paz y seguridad en mis días.”

Este capítulo ilustra maravillosamente el mandamiento que Dios espera que tú pongas por obra en tu vida cuando dijo: “No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose los despedacen a ustedes.” Como ustedes han leído, finalmente todo el pueblo de judá  fue: “llevado a Babilonia”, es decir fueron hollados y despedazados.

Preguntas de Reflexión:

1- Al examinarte a ti mismo ¿cuán tendencioso eres a dar lo santo a los perros, o a echar tus perlas delante de los cerdos?

2- ¿Alguna vez sufriste por causa de esta imprudencia?

3- ¿Qué cosas santas has puesto en peligro en tu propia vida? 

¿Has desperdiciado tesoros en los perros o en los cerdos de  acuerdo con el principio que estamos considerando?

4- ¿Quisieras tomarte un tiempo para orar para que Dios te perdone y te ayude a valorar más la importancia de ser prudente conforme al consejo de Dios?

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