006- Empoderado por el Espíritu Santo

Mateo 4:12-17 nos narra que Jesucristo, después de aquella victoriosa batalla espiritual en el desierto, que había comenzado con Su bautismo, Su vida fue llevada a manifestar Su ministerio público empoderado por el Espíritu Santo. Desde Su nacimiento la persona del Espíritu Santo había estado con Él a través de los años. Y después de Su bautismo en agua, Jesucristo recibió la plenitud del Espíritu (Mateo 3:16, 17) para que Él mismo bautizara con poder a Su Iglesia de todos los tiempos. Después de ser bautizado con el bautismo de Juan, Jesús recibió el poder del Espíritu. Luego ayunando por cuarenta días y cuarenta noches, salió victorioso contra el diablo, derrotándolo con el poder de la Palabra Escrita de Dios. Cuando Jesús supo que Su sirviente y profeta, Juan el Bautista, había sido encarcelado, salió de Nazaret, y vino a vivir a la ciudad estratégica de Capernaúm, que está junto al mar de Zabulón y de Neftalí para que se cumpliese la profecía de Isaías. Sí, el tiempo profético para los gentiles también había llegado. La Galilea de los gentiles recibía al Gran Salvador y Dios, nuestro Señor Jesucristo. Como está escrito: “EL PUEBLO ASENTADO EN TINIEBLAS VIO UNA GRAN LUZ, Y A LOS QUE VIVÍAN EN REGIÓN DE MUERTE, UNA LUZ LES RESPLANDECIÓ (Mt. 4:16). 

Sí: “Desde entonces (dice el versículo 17) Jesús comenzó a predicar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado””. Empoderado por el Espíritu Santo, Jesús comenzó a llamar a los hombres, en toda aquella región gentil de Galilea, a arrepentirse, argumentando que el reino de los cielos se había acercado. El llamado al arrepentimiento había sido central en el ministerio de Juan el Bautista, pero al ser apresado, Jesús, empoderado por el Espíritu Santo, inauguró Su ministerio dando continuidad a la proclamación del arrepentimiento. En Mateo 3:8 ya habíamos visto a Juan el Bautista proclamando: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. Juan había expuesto claramente su ministerio al decir en Mateo 3:11: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento”.

La proclamación del arrepentimiento vino a ser central en la proclamación de Jesucristo. Como volveremos a ver más adelante, por esa razón, Jesús afirmó una y otra vez: “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” ¿Por qué esperaba esa respuesta en los días de Su encarnación? Porque el Señor había inaugurado Su reino, llamando a Sus elegidos con llamamiento eficaz a creer en Él. Teniendo claridad de que todos los que son llamados y responden con la fe puesta en Él serán salvos. La Confesión de fe de Westminster también enseña en sus artículos del capítulo XV, que: “El arrepentimiento para vida es una gracia evangélica […..] Mediante este arrepentimiento, un pecador [..…] al comprender la misericordia de Dios en Cristo para con los arrepentidos, se entristece a causa de sus pecados y los aborrece de tal modo que renuncia a todos ellos y se vuelve hacia Dios, proponiéndose y procurando caminar con Él en todos los caminos de sus mandamientos.”

La Confesión insiste que en sí mismo, el arrepentimiento, no debe considerarse como “una satisfacción por el pecado”, porque aclara: “el perdón es un acto de la libre gracia de Dios en Cristo”, pero que es necesario para la salvación. Por ello, nos añade: “es deber de cada persona procurar arrepentirse de cada uno de sus pecados en particular.” Si Dios ha acercado Su glorioso reino a los hombres, entonces todos los llamados tienen que responder a Dios con arrepentimiento y fe. 

Vean la importancia que el Dios Trino da a la respuesta del hombre al llamado que Él hace a Sus escogidos. Por eso decimos que el llamamiento es eficaz porque todos los escogidos por Dios responderán con fe y como consecuencia serán justificados, adoptados, santificados, y perseveran hasta alcanzar la glorificación. Dios vino a llamar lo que se había perdido, y la regeneración y conversión (arrepentimiento y fe) son gracias divinas. Una vez renovado el corazón, responde a Dios con gratitud. Dios regenera, y el pecador se arrepiente y cree. El arrepentimiento y la fe responden juntas ante el llamado divino. Por ello vemos que el hombre regenerado llegará a ser un hombre convertido. Mientras el arrepentimiento le da la espalda al mismo diablo, al mundo y la naturaleza pecaminosa, la fe mira a Cristo y corre a  Él para ser salvo. Todo nuestro ser se envuelve en esa respuesta activa. Nuestra mente, nuestro corazón, todo nuestro ser responden en gratitud por Su pura gracia. 

Tanto el arrepentimiento como la fe estarán el resto de nuestra vida con nosotros, recordándonos que después de ellos hay un paso más que dar, es decir, seguir a Jesucristo como discípulos amados. Por tanto, la vida cristiana consiste en una clara jornada donde la razón, los afectos y la voluntad están constantemente participando del crecimiento hacia la madurez. Como el arrepentimiento no puede acontecer sin la fe en Cristo, entonces entendamos por qué el verso 17 dice simplemente: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Así que permítanme recordarles las palabras de John Murray quien dijo: “Cristo salva por medio de la fe.”

El Señor no retarda su promesa, 

según algunos la tienen por tardanza, 

sino que es paciente para con nosotros, 

no queriendo que ninguno perezca, 

sino que todos procedan al arrepentimiento.

2 Pedro 3:9

Preguntas de reflexión:

1- ¿Por qué cree usted que tiene que ser importante el mensaje del arrepentimiento para nuestra generación?

2- ¿En su caso personal pueden verse frutos de ese arrepentimiento, es decir, puede usted afirmar la veracidad de la  Confesión de fe de Westminster cuando enseña, como hemos visto que mediante este arrepentimiento, “un pecador […] al comprender la misericordia de Dios en Cristo para con los arrepentidos, se entristece a causa de sus pecados y los aborrece de tal modo que renuncia a todos ellos y se vuelve hacia Dios, proponiéndose y procurando caminar con Él en todos los caminos de sus mandamientos”?

3- ¿Ha usted invitado a alguna persona a arrepentirse de sus propios pecados para seguir a jesucristo como Salvador personal? 

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